Dos anécdotas que me ocurrieron hace unas semanas, durante un viaje a Madrid, me llevaron a detenerme —quizá más de lo habitual— en una tendencia que, cada vez con mayor claridad, parece abrirse paso entre nosotros: la convicción de poseer la verdad. Y, con ella, la facilidad para tratar a quien no la comparte conSigue leyendo «“Pienso, luego existo”. Hola, ¿hay alguien ahí?»